Título: Las Arenas de Marte (The Sands of Mars)
Autor: Arthur C. Clarke
Año: 1951
Género: Ciencia Ficción
Martin Gibson, famoso novelista de ciencia ficción, viaja a una de las más prósperas colonias extraterrestes, un planeta cuyo aspecto ha cambiado hasta ser habitable gracias al trabajo de célebres científicos.
Sin embargo, lo que tenía que ser un viaje de placer no tarda en convertirse en una complicada red de intereses políticos y científicos que atrapa a Martin y lo enfrenta a una desagradable evidencia: las relaciones entre la Tierra y Marte no son tan plácidas como parecen; como casi siempre, todo se reduce a una cuestión de dinero?
La verosimilitud y la creación de unos personajes que cobran vida ante los ojos del lector han hecho de Las arenas de Marte, publicada por primera vez en 1951, una de las novelas más destacadas de Arthur C. Clarke.




Frases
"Dado que la unidad de propulsión, violentamente radioactiva, debía encontrarse lo más lejos posible del alojamiento de la tripulación, la solución más simple consistía en una doble esfera y un largo tubo de conexión."

"-¿No le molesta que fume? -preguntó-. ¿No es un desperdicio de oxígeno?
Norden rió:
-Si se prohibiera fumar durante tres meses habría un motín. De todas maneras, el consumo de oxígeno es insignificante. En los primeros años nos veíamos obligados a tener más cuidado. Cierta vez, una fábrica de cigarrillos sacó una marca especial para astronautas, impregnada con un portador de oxígeno para economizar aire. Pero no se hizo muy popular, y un buen día una partida salió con exceso de oxígeno; al encenderlos se quemaban como buscapiés. Y éste fue el triste final de la idea."

"Como no existía “arriba” ni “abajo”, ni división natural del espacio en horizontal y vertical, había una dimensión más en la que perderse. Y él no dejó escapar la oportunidad."

"-¡Tonto de mí! Nunca fui bueno en cálculos mentales. Eran doce segundos, por supuesto.
-¡Y éste es el hombre que nos ha traído a Marte! -exclamó alguien, pasmado-. ¡Regresaré a pie!" -

"Aquella luz quieta e impasible, que ardía tan inesperadamente en pleno día, era (y lo sería por varias semanas) el lucero matinal de Marte, más conocido por el nombre de Tierra."

"Con el recuerdo colgado al hombro, Gibson emprendió el regreso hacia la nave. No sabía que llevaba consigo el futuro de todo un mundo."

"En Marte las condiciones habían llegado a la estabilidad hacía mucho tiempo, y ese equilibrio se mantendría durante siglos, a menos que el hombre interfiriera en él."

"Siempre es fatal adaptarse al medio. Es mucho mejor adaptar el medio a nuestras necesidades."
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Personajes


















Opinión Personal
Y con mayor razón, cuánto disfruto leer al respecto, deleitarme con los antiguos autores de ciencia ficción, muchos de ellos convertidos en verdaderos visionarios, que bien podrían haber influenciado en algo a lo que hemos llegado hoy en día.
Esta novela fue escrita en 1951, mas de quince años antes de que el hombre pisara la Luna. Obviamente el autor no tenía nada confiable en qué basarse y todo quedaba a merced de su imaginación. Cuán emocionante me resulta descubrir qué tan cerca estuvo de la realidad, o cuán fantásticas e imposibles resultaron ser sus ideas.
Una de las primeras cosas que me llamó la atención fue la descripción de la nave Ares:
"Dado que la unidad de propulsión, violentamente radioactiva, debía encontrarse
lo más lejos posible del alojamiento de la tripulación,
la solución más simple consistía en una doble esfera
y un largo tubo de conexión."
Algo curioso fue que el capitán y la tripulación del Ares se hubieran afeitado por completo el cabello, debido a que “las naves espaciales rara vez llevaban peluqueros a bordo.” Es algo en lo que nunca había pensado, claro que sólo tiene sentido si la tripulación de la nave debe mantenerse despierta durante todo el viaje. El concepto de hibernación o estasis claramente no habían salido a la luz.
En nuestra época, en que se prohíbe fumar en lugares cerrados en forma casi generalizada, pensar en fumar dentro de una nave espacial es completamente inconcebible. Pero al parecer en los años cincuenta no opinaban igual. Es más, el capitán de la nave comenta:
Si se prohibiera fumar durante tres meses habría un motín.
Algo interesante fueron las correas sin fin, con agarraderas, que se deslizaban continuamente a varios kilómetros por hora, para permitir que las personas se trasladaran rápidamente de un extremo a otro de la nave. Supongo que algo tendrán que ver con las cintas transportadoras que hoy vemos en los aeropuertos.
También tengo algunas palabras para el “radiograma”: los mensajes enviados desde la Tierra son recibidos por el oficial de comunicaciones de la nave, quien los escribe en un papel y coloca en un sobre en el que pone su sello, para que nadie más lo lea. Interesante, aunque no pude dejar de pensar en los telegramas enviados a las embarcaciones flotantes como el Titanic, tal vez no muy futurista pero sí más elegante.
Lo que sí me causó un poquito de risa fue que el novelista lleva como parte de su equipaje una máquina de escribir. Para los que no tuvieron la fortuna de conocerlas, les cuento que eran bastante aparatosas y para nada livianas. Pero pensaré que en este futuro creado por Clarke, las máquinas son más simples y livianas.
Bueno, dejando a un lado estas curiosidades y muchas más, debo decir que me encantó el libro, me gustó mucho la evolución de Gibson y otros personajes y la forma casi romántica de tratar este nuevo mundo y lo que en él hay. Y me encantó el final, no carente de problemas no resueltos pero tan lleno de ilusiones y esperanzas, que me dejó una gran sonrisa en el rostro.
Ahora sólo espero leer pronto más libros de este gran autor.




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