lunes, 13 de octubre de 2014

Pacha Pulai - Hugo Silva



Título: Pacha Pulai
Autor: Hugo Silva
Año: 1945
Género: Ficción / Aventura

  En los años 30, el teniente Alejandro Bello se accidenta sobre el norte de Chile, mientras efectúa una prueba de aviación.

  Cuando recupera el conocimiento se encuentra en medio del desierto, y para su gran asombro, entre conquistadores españoles del siglo XVI.

      
Frases

Y si usted se siente feliz por eso, no sabe hasta qué punto lo soy yo. Mil veces daría mi vida, si al precio de ella pudiera alejar de usted un peligro o una contrariedad.
Lo dicho estaba dicho; lo hecho, hecho. y eso era precisamente lo espantoso: que estaba hecho, y ya no había remedio.

     
Personajes

Alejandro Bello Silva: teniente 1º, joven de 27 años y protagonista de la historia. De naturaleza afable, inteligente y aventurero. Posteriormente asume el nombre de su ancestro, Alonso Gonzales de Nájera.
Froilán Vega: asaltante de ferrocarril que tras un gran robo se pierde en la frontera y por casualidad llega al valle de Pulai. Es un hombre muy sagaz, ocurrente y valiente, aunque no lo aparenta. Con gran iniciativa, es un hombre que ha sido de todo en la vida, desde militar hasta artista circense. Siente un gran placer por el combate.
Isabel Cisneros: hija del gobernador Don Gonzalo. De extremo parecido a la difunta María Cisneros. De carácter rebelde e impetuoso, pero siempre respetuosa anta su padre y los demás. Es descrita como la joven más hermosa de Chile. Tiene una gran personalidad y es capaz de saber cuando alguien está mintiendo.
Mestizo Pancho Piniña:  líder de los insurgentes y principal antagonista de la historia. Al principio un pretendiente de Doña Isabel, pero el rechazo de ésta y la paliza que le da el padre lo llenan de odio y despecho.
Don Ramiro de Reinoso y Cisneros: sobrino de Don Gonzalo. Es la mente maestra tras la insurrección alentando al mestizo y proporcionándole ayuda política. Alto, rubio, de largos bigotes levantados, posee parpados enrojecidos (de bebedor) y piel muy blanca. Le faltan los incisivos superiores y posee una nariz ganchuda.
Don Gonzalo Cisneros: ilustre gobernador de Pacha Pulía, descendiente de los hermanos Cisneros. Hombre venerable de mediana edad y cabellos canos, con una actitud imponente que inspiraba respeto.
Capitán Nuño Garci-Fernández: hombre en sus 49 años, blanco, de bigote erguido y perilla mosquetera, nariz aguileña y mirada fiera. De naturaleza cortes y amigable, siempre leal al gobernador.
Padre Silecio Reluz: hombre alto, magro, casi calvo, de nariz apelotonada, cuello largo y mejillas hundidas, además de ser miope.
Maese Juan López de Barbadillo: hombre de pelo largo y pálido. Una rata de biblioteca. El poeta, cronista, y escribano de Pacha Pulai, además de bibliotecario.

     
Resumen detallado (spoiler, incluye el final)

Jason Defman, un Chileno que reside en Nueva York, se encuentra en el Hotel Biltmore con un rostro familiar. Era su amigo perdido hace ya 10 años! El teniente Alejandro Bello. Al principio evasivo, éste accede a contar su historia. Todo parte con la muerte de María Cisneros, la prometida de Alejandro. El se culpa de este hecho porque ella iba a verlo cuando murió. Sufre de una gran depresión. El día en que tiene que dar la prueba de aviación con su compañero Ponce hay una espesa niebla, por lo que regresa a la base. Más tarde parte otra vez pero se queda atrapado en una tormenta, y se eleva sobre las nubes. Pierde el curso y sale a cielo despejado… en medio del desierto. Se queda sin combustible y debe realizar un aterrizaje forzoso en un valle aprisionado por laderas, sin ningún rastro de vida.

Al día siguiente empieza a explorar el lugar. Se encuentra con un desconocido que, por las iniciales
que lleva en un maletín, debe ser un asaltante de ferrocarril del que había oído hablar. Éste se presenta como Froilán Vega, aunque evidentemente es un nombre falso. Deciden inspeccionar el lugar en busca de indios. Son emboscados por unos Yanaconas, pero matan a uno y hieren al otro, y se dan cuenta de que está tomando lugar una batalla en las cercanías. El herido los guía a un anciano herido, al que ayudan hasta que aparecen otros indígenas enemigos, a los que les disparan, pero uno de ellos golpea a Bello, dejándolo inconsciente. Se despierta en un cuarto estilo colonial de noche, donde ve a una mujer igual a María. Al día siguiente se encuentra con Maese Pero Sánchez, el médico. Se entera de que en ese lugar aislado, llamado Pacha Pulai, todavía viven en la época de la conquista, y que el hombre que salvó es su gobernador. También conoce a la mujer de la otra noche, quien se llama Isabel Cisneros y es la hija de Don Gonzalo, el gobernador.

Al parecer se ha producido una rebelión contra el gobierno, por lo que hay mucho ajetreo. Por último encuentra a su amigo Froilán, ataviado con las ropas de la época. Se presenta ante ellos el capitán Nuño Garci-Fernandez, quien les da las gracias y les presenta a los otros oficiales, pero se ven interrumpidos por el asedio de los insurgentes, que son liberados por el mestizo Pancho Piniña, quien planea tomarse el poder por la fuerza, pero un pistolazo de Vega disipa a los sitiadores, asustándolos puesto que no se había usado nunca un arma de fuego en Pacha Pulai en 200 años, ya que tenían dos ingredientes para la pólvora, pero necesitaban nitrato. Se encuentran con Don Gonzalo, que les da las gracias por salvarle la vida, y les explica un poco de la historia del reino. También tiene oportunidad de charlar con Isabel. Se le ocurre a Alejandro la idea de sacar nitrato acumulado de las paredes de los sótanos, y junto con los demás prepara un laboratorio donde empieza a preparar pólvora. Tras probar que era pólvora, se disponen a preparar las armas. Alejandro conoce al padre Reluz y a maese López de Barbadillo. Durante la cena el teniente habla sobre su mundo, e Isabel se entristece al enterarse de los planes de éste por marcharse.

Aprovechan de hacer una breve pausa en la historia en la que Alejandro le presenta a su amigo Jasón a Isabel, ahora su esposa. Le cuenta que ambos se dedican a viajar por el mundo. Prosiguiendo el relato, aprovechando su estadía en la fortaleza, el teniente se informa más sobre los acontecimientos, le cuentan sobre el prometido de Isabel, Don Rodrigo, sobre su participación el conflicto, y como se aprovechó de su situación política (era el sobrino de Don Gonzalo) para conseguir la mano de su prima y ser el sucesor de éste, aliándose clandestinamente con el mestizo, todo bajo las narices del gobernador. Resultaba, que además de la ciudadela, existía al norte de la ciudad el fuerte Don Carlos, que también se encontraba bajo sitio, y se ignoraba la situación actual de la guarnición, puesto que no habían espías de confianza, por lo que resultaba urgente hacer la prueba de los mosquetes para rescatar a los soldados y al ganado. Al día siguiente Alejandro y los demás parten al cerro de la Virgen a probar las armas y es un gran éxito. Por la noche se festeja, pero Froilán encuentra a un espía del mestizo robando pólvora, y junto con el capitán descubren que faltan centinelas, que también eran espías, y encuentran a un guardia muerto. Al día siguiente cuelgan al Paqui, como ejemplo. Justo cuando se preparaban para partir al fuerte Don Carlos, se presenta Don Ramiro con bandera blanca, en representación de los insurgentes. Informa a Don Gonzalo que el fuerte Don Carlos se rindió, y si no entrega el gobierno para mañana, los soldados serán ejecutados. Ante esto el gobernador se ve obligado a aceptar, pero a Isabel se le ocurre que puede ser un ardid, y en el fuerte todavía resisten, así que a Froilán se le ocurre un plan, basado en un comentario de Alejandro de usar un volantín para enviar un mensaje al Fuerte. El plan sale bien y descubren la verdad; en el fuerte todavía resisten. Tras informarle al soberano éste decide hacerle cara al traidor.

A la mañana siguiente comienzan los preparativos para el ataque, y entre tanto Don Ramiro llega con su sequito a asumir la regencia, pero Don Gonzalo lo insulta y lo hace retirarse. Más tarde la tropa, liderada por Alejandro, Froilán y Don Nuño marchan al fuerte, encuentran resistencia, pero los dispersan con unos disparos. Al llegar al fuerte se encuentran con el Capitán de la Riva, al mando del lugar. Tras saludarse cordialmente los dos capitanes parten de nuevo con los soldados de De la Riva, el ganado y los civiles a la Ciudadela. Al llegar se encuentran con un gran tumulto, pues en su ausencia los rebeldes atacaron y secuestraron a Isabel, además hieren de muerte a Don Gonzalo, quien con su último aliento nombra a Alejandro gobernador de Nueva Toledo. Alejandro decide cambiar su nombre por uno más apropiado: Alonso Gonzales de Nájera, un antepasado suyo. Mientras piensa como rescatar a su amada, crean una fabrica de pólvora, y comienzan a elaborar cañones. Para enterarse de lo que ocurre en la ciudad, deciden capturar a un grupo de sitiadores, pero no es necesario, porque llegan desertores. Uno de ellos, García Álvarez, trae una nota de Isabel, en la que informa de su situación. En recompensa es nombrado paje. Entre las pertenencias de Don Gonzalo que pasan al nuevo gobernador, se encuentra un misterioso manuscrito con un símbolo Inca del sol y un soneto: Nona de nono nona, de trece en trece nada más una, cae el… una. Una parte resultaba ilegible por la antigüedad del texto. Supuestamente era la clave para hallar la salida del valle. Se lo comunica a Froilán, pero no logran adivinar lo que significaba. Mientras, empieza a haber tensión entre el mestizo y Don Ramiro. Esa noche, para mostrar que no se ha olvidado de Isabel, organiza un espectáculo de fuegos artificiales improvisados. Los dos junto con Don Nuño deciden viajar a Valle Caliente a investigar la estatua que mostraba el manuscrito, dejando a De la Riva al mando. Cuatro días después, tras atravesar el Lago de la virgen con la habilidad de Froilán y ver todo lo que necesitaban, vuelven a la ciudadela para encontrar que habían llegado mas desertores del otro bando, y a tiempo que los cañones estaban listos. Una situación propicia adelanta el día del combate, cuando estalla la guerra entre el mestizo Pancho y Rodrigo. Abriéndose paso con los cañones llegan al convento donde estaba recluida Doña Isabel. Don Nuño y Froilán lo rodean mientras Alejandro entra y halla el cuerpo de Don Rodrigo clavado a la pared, asesinado por el mestizo, y la celda de Isabel vacía. Logran alcanzar al grupo de Yanaconas liderados por el mismo Pancho. Los soldados abren fuego, derribando a los insurgentes. Al verse atrapado, decide matar a Isabel, porque si no era de él, de nadie mas, pero Bello le dispara, aparentemente matándolo. Con la situación controlada, se va a recorrer la ciudad con Isabel, todo parece haber terminado, hasta que llega el capitán, que nervioso informa que el cadáver del mestizo no estaba. En la ciudad todo se había normalizado, el comercio había vuelto y se restableció la guarnición de fuerte Don Carlos. Pero no había señal del mestizo. La gente les tenía aversión a los dos extranjeros, especialmente al gobernador, considerándolos brujos, y les atribuía todos los males. En el consejos empezaba a aparecer diferencias y mala voluntad. Un día Froilán desaparece, asustando a Alejandro, pero reaparece con noticias alarmantes, los rebeldes se estaban reuniendo de nuevo a escondidas, rearmados, y con infiltrados en el fuerte y la ciudadela, planeaban asesinar a los soldados mientras dormían. Se reúnen en el templo, donde había un icono igual al de valle caliente, pero más pequeño, y al retirar una figura en forma de luna, el icono se hunde reverendo un pasadizo secreto. Entonces Alejandro entende el soneto, que completado leía: cae el sol, cae la luna.

Se decidieron por aplastar la insurrección antes de que se levantara. Arrestaron a los sospechosos dentro de la ciudadela y el fuerte. Allanaron el templo y capturaron a los conspiradores, pero ni rastro del mestizo Pancho. Se ordenaron las ejecuciones de los cabecillas. Un día, dos mujeres aparecieron rogando por clemencia por uno de los detenidos. Alejandro decide liberarlo por su minoría de edad, pero Don Nuño e Isabel se oponen, esta última por su rivalidad con una de las mujeres. Tras una acalorada discusión Bello no aguanta mas y decide abdicar, dejando el poder en manos del consejo, e irse a vivir a la fabrica de pólvora junto con Froilán.

Se arrepiente de su decisión, pero ya nada puede hacer, así que enfoca su atención en resolver el acertijo de los incas. Vuelve con su compañero a Valle Caliente, que ya no estaba bloqueado por la nieve, pero pese a probar el método del templo, resulta infructuoso, y no se abre el pasadizo. Al final usan la fuerza bruta y logran romper el símbolo, pero deja un pequeño agujero en lugar de una cueva, removieron el fondo con un chuso y se les revela una vista que daba a Valle Caliente. Prueban lo mismo en el hueco de la luna por encima, y revela que los dos agujeros estan interconectados, después buscan mas hoyos por destapar, y encuentran uno más arriba. Para saber que había en el fondo, usan un plato de oreo, el cual iluminan con la antorcha, y reciben un resplandor segador. En el fondo del agujero había un reflector, la luz salía por el agujero que daba al Valle, a los acantilados y de modo que ese era el lugar donde debía estar la salida. Pero aún no habían resuelto la parte de: Nona de nono nona.

Al día siguiente volvieron a la cueva, al fijarse en al agujero de arriba, Alejandro nota que el sol pasa justo en ese lugar, y saca en claro que esa hora eran las 9, y estaban en el mes de agosto, de la novena luna, por ende el día 9 de ese mes completaría la frase, y ese día el sol pasaría justo encima, reflejando el lugar exacto de la salida. El día indicado despacharon a los Yanaconas al caserío y bajaron al barranco, y a las 9 un rayo de sol marca el sitio. Se ponen a cavar toda la tarde hasta dar con la puerta que conducía a la libertad.

Deciden esperar e ir por Isabel antes de marcharse. Tapan el hoyo justo cuando dos jinetes les salen al encuentro. Eran Don García Álvarez y Joan López. Algo grave ocurría en la ciudad, había estallado la guerra Civil, De la Riva se había levantado en armas contra Do Nuño, mientras las fuerzas del mestizo se preparaban para atacar, y con la situación como estaba, no le sería difícil tomarse el poder. Al llegar a la ciudadela cunde el caos, encuentran al padre Raluz lamentándose, les informa que Don Nuño probablemente no sobreviviría, y el mando pasa al teniente Godínez. Se encuentran con Don Nuño y se ponen al mando de Godínez, y con sus cañones logran destruir los de De la Riva. Pero ya se había abierto una brecha en la muralla, y sus tropas avanzan contra la ciudadela, cuando sucede lo peor, de la nada salen centenares de indígenas armados que masacran a las tropas de De la Riva, y se aproximan a la ciudadela. Alejandro va por Isabel, quien en su orgullo no quiere marcharse, y como la situación es critica, la deja inconsciente para llevársela. Con Froilán parten a galope al cerro la virgen. En el camino puede divisar como matan al buen Don García. Llegan a la fábrica a reunirse con los sobrevivientes, y junto con Gil Pérez inventan un plan suicida para que Froilán pueda llevar a Isabel a un lugar seguro. Cuando los insurgentes llegan, Alejandro logra divisar a Pancho partiendo a galope en busca de Isabel, así que lo sigue. Cuando lo alcanza inician combate, y el mestizo es atravesado por la espada del gobernador, y su cuerpo cae al barranco. Logra alcanzar a Isabel y Froilán, seguido por el Maese López, y divisa al pie del cerro la fabrica de pólvora en llamas, por lo que deben apurarse antes de que estalle. Ya más arriba divisan la ciudad ardiendo a sus pies. De improviso la fábrica explota, elevándose varios metros y causando un estrépito en el suelo. Esto provoca un derrumbe, que causa que el lago se vacíe y una gigantesca columna de agua inunde Pacha Pulai. A sus lados caen rocas despeñadas, y una de ellas se lleva a Maese López a los abismos. Ante la completa destrucción de la ciudad, Isabel estalla en sollozos.

Alejandro nota las expresiones de odio en las caras de lo yanaconas, que probablemente lo culpan por lo ocurrido, así que les pide que se adelanten al caserío de Valle Caliente para buscar víveres. Isabel está ensimismada. Los dos encuentran entre los documentos que llevan la llave a una cripta donde se encuentra el tesoro Inca, guardado por los Gobernadores. Cogen todo lo que pueden. En el camino se les une un Yanacona que les informa que los demás han huido, ya que los consideraban demonios. Así que en el caserío se aprovisionan y se dirigen a la salida.

Tras atravesar el túnel llegan finalmente a la salida. Gracias a los pastores del lugar consiguen ropa y pasaportes falsos. Al parecer se encontraban en Pastos Grandes, en Argentina. Al indio le cambian el nombre a Manuel, quien se convierte en su compañero hasta el día de hoy. Un día así como así Froilán se marcha, porque era un aventurero y estaba en su sangre. La pareja se compar el solar de los Nájera en España, y desde entonces viajan por todo el mundo, exceptuando Chile, pues no podrían explicar el extravío de Bello.

Al terminar el relato los amigos se despiden mientras el grupo parte en barco a su próximo destino.
Wikipedia

     
Opinión Personal

  En Chile hay un dicho popular que dice: "más perdido que el teniente Bello". Aunque todos saben cuándo emplearlo, muchos desconocen que detrás de esa frase hay una historia verídica con un final trágico: el 9 de marzo de 1914 el joven estudiante de la Fuerza Aérea Nacional, Alejandro Bello Silva, desapareció sin dejar ningún rastro y aunque se organizaron varias expediciones que fueron en su búsqueda, ninguna dio frutos y hasta el día de hoy sigue siendo uno de los más grandes misterios de la aeronáutica chilena.
  Con dicha historia real como base, se escribe esta historia llena de fantasía y aventura.
  El joven teniente tiene un accidente aéreo y cae en pleno desierto, pero ¿qué fue lo que ocurrió después?
  El libro lo leí hace muchos, muchos años, y recuerdo que me gustó mucho. Estaba el joven protagonista, abatido por una gran pérdida, que se ve envuelto en un mundo irreal donde estará en medio de una guerra motivada por la avaricia, con la posibilidad de volver a encontrar el amor.
  No lo he vuelto a leer desde entonces y no sé si mi opinión cambiaría al compararlo a las novelas modernas llenas de tanta acción desarrollada a una velocidad vertiginosa, pero aún así me arriesgo a recomendarlo por su originalidad (recordemos que fue publicado en 1945) y por darnos un final mucho más amable y esperanzador para el joven teniente.

     




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