Título: Canción de Navidad (A Christmas Carol)
Autor: Charles Dickens
Año: 1843
Género: Ficción / Clásicos / Navidad
Ebenezer Scrooge es un hombre avaro y egoísta, sarcástico y huraño con sus pocos seres allegados.
En la víspera de Navidad, el fantasma de su antiguo socio Jacob Marley se le manifiesta, anunciando la visita de los fantasmas de las Navidades pasadas, presentes y futuras, en los siguientes tres días.
Junto a estos singulares personajes, Scrooge revivirá momentos olvidados, descubrirá realidades para él desconocidas y vislumbrará un futuro lúgubre y desgraciado.
Las emociones y las reflexiones que estos recorridos removerán en Scrooge acabarán obrando en su existencia una gran transformación.




Frases
“El viejo Marley estaba tan muerto como el clavo de una puerta.”

“ —Pues sí —replicó Scrooge—. ¡Feliz Navidad! ¿Qué derecho tienes tú a ser feliz? ¿Qué razones tienes tú para ser feliz? ¡Si eres pobre!
—Bueno, puede ser... —respondió alegremente el sobrino—. ¿Y qué derecho tiene usted a estar tan enfurruñado? ¿Qué razones tiene usted para estar tan malhumorado? ¡Si es usted muy rico!”


“—...mi secretario, con quince chelines a la semana, y una mujer y una familia a su cargo, hablando de una feliz Navidad. Tendré que llevarlo al manicomio.”

“Scrooge había oído decir a menudo que Marley no tenía entrañas, pero nunca lo había creído... hasta ese momento.”

“—¿Quién y qué eres? —preguntó Scrooge.
— Soy el fantasma de las Navidades pasadas.
—¿Pasadas? ¿De hace mucho tiempo?
— No. De tu pasado.”

“ —La escuela no se ha quedado del todo vacía... —dijo el fantasma—. Un Niño solitario, olvidado por sus compañeros, aún sigue allí. Scrooge dijo que ya lo sabía. Y comenzó a sollozar.”

“Fezziwig tiene la potestad de hacernos felices o infelices, hacer que nuestro trabajo sea agradable o insoportable, un placer o un castigo. Digamos que su poder reside en las palabras y en las miradas, en gestos tan leves e insignificantes que es imposible valorarlos y contarlos..., ¿y qué? La felicidad que nos proporciona es tan enorme como si costara una fortuna...”

“—¿Y que tal se ha portado el pequeño Tim? —preguntó la señora Cratchit.
—¡A las mil maravillas —dijo Bob—, y aún mejor! A veces se queda un poco meditabundo al estar sentado solo tanto tiempo, y piensa las cosas más extrañas que puedas imaginarte. Me ha dicho, viniendo para casa, que esperaba que la gente lo viera en la iglesia, porque, siendo un lisiado, eso podría alegrar a otras personas y recordarles, en Navidad, a aquel que conseguía que los mendigos tullidos caminaran y los ciegos vieran.”


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Personajes


























Resumen detallado (spoiler)
El fantasma de Marley |
La apatía de Scrooger le hace rechazar la invitación de su sobrino a cenar con él y su familia la noche de Navidad. También a negarse a dar un donativo para los pobres. Y de muy mala gana, concede el día de Navidad libre a su mal pagado secretario.
Al llegar a su solitaria y deprimente vivienda, ve, por un momento, en lugar de la aldaba de la puerta, la cara de Marley. Intenta desechar esa visión y subiendo las sombrías escaleras, se encierra con llave en su habitación. Pero no puede evitar que ante él se presente el mismísimo espectro de su antiguo socio. Marley, envuelto en una larga cadena que él mismo se había fabricado en vida, tiene la intención de darle una advertencia a su viejo amigo para evitar que pase por las mismas penurias de las que él es prisionero. Para ello recibirá la visita de tres espíritus en las siguientes tres noches.
La siguiente parada es en el taller del señor Fezziwig, donde Scrooge y su amigo Dick eran aprendices. Para Navidad, el señor Fezziwig realizaba en el mismo taller una amena y concurrida celebración, que Scrooge volvió a disfrutar como en su juventud. Al darse cuenta de lo bien que el señor Fezziwig lo trataba, y de lo feliz que era trabajando para él, sintió remordimiento por lo mal que trataba a su propio secretario.
Lo que sigue es revivir la escena en que su prometida, la hermosa y joven Belle, rompe su compromiso, argumentando que él había cambiado al mejorar su fortuna material y que ya no sería feliz al lado de una huérfana sin dote como ella. Pero luego la ve a ella, madre de varios niños, feliz en su hogar y al lado de un buen marido, quien le comenta haber visto esa misma tarde al señor Scrooge trabajando en su oficina. Con su socio al borde de la muerte, le parece que es un hombre que está completamente solo en el mundo.
Scrooge no soporta seguir reviviendo esas escenas de su pasado y se esfuerza en ponerle el matacandelas en la cabeza al fantasma, el cual termina desvaneciéndose.
El fantasma de la Navidad actual |
A continuación se dirigen a la casa del secretario de Scrooge, Bob Cratchit. Es un hogar muy humilde, con una familia muy numerosa, pero todos preparan felices la cena de navidad y la disfrutan alegremente, incluyendo al pequeño Tim, uno de los hijos, un niño feliz pero gravemente enfermo. Ante la pregunta de Scrooge sobre el futuro del niño, el fantasma responde que el pequeño no sobrevivirá mucho tiempo más. Bob Cratchit hace un brindis por el señor Scrooge, el “patrocinador de ese banquete”, lo cual no es muy bien recibido por su esposa, quien opina que solo en Navidad se puede brindar a la salud de un hombre tan “odioso, mezquino, cruel e insensible.” Pero el incómodo momento pasó y la feliz familia continuó con su celebración, “agradecidos y contentos de estar juntos y satisfechos con lo que les había tocado.”
El fantasma y Scrooge siguen recorriendo la ciudad, viendo como diferentes hogares y diferentes familias celebraban la Navidad. Así como las celebraciones en el hogar de un minero, en un faro construido sobre un acantilado y en un barco en medio del mar.
Finalmente llegan al hogar del sobrino de Scrooge, Fred, donde el joven, junto a su esposa, parientes y amigos, pasan una noche llena de risas, juegos y adivinanzas. Scrooge se siente tan entusiasmado que participa de los juegos, aunque nadie pueda verlo ni escucharlo. Y cuando Fred pronuncia un brindis en su honor, Scrooge lo agradece feliz, aunque nadie pueda darse cuenta de ello.
Muchos fueron los lugares a los que el fantasma llevó a Scrooge, algunos muy pobres y miserable, pero en todos aquellos donde la Navidad era bien recibida, reinaba la alegría.
Scrooge siente que el recorrido ha durado más tiempo que lo pensado. El fantasma ha ido envejeciendo al punto que sus cabellos se han vuelto blancos. Y bajo su túnica aparecen dos niños de horrible aspecto, como dos monstruos. Son la Ignorancia y la Necesidad, dos males de la humanidad que se aferran al fantasma, quien advierte a Scrooge que debe cuidarse de ellos.
El terrible y sombrío Espíritu del Futuro le muestra el destino de los avaros. Su casa saqueada por los pobres, el recuerdo gris de sus amigos de la Bolsa de Valores, la muerte del pequeño Tim y lo más espantoso: su propia tumba, ante la cual Scrooge se horroriza de tal forma que suplica una nueva oportunidad para cambiar.
Finalmente Scrooge despierta en su habitación el día de Navidad convertido en un hombre generoso y amable, ávido de celebrar las fiestas con los demás. Tras acudir a cenar a casa de su sobrino, brindar un donativo considerable a los pobres además de aumentar el sueldo de Cratchit y ofrecerle apoyo económico para el cuidado del pequeño Tim, se revela que Scrooge «no volvió a tener trato con aparecidos, pero en adelante vivió bajo el principio de abstinencia total y siempre se dijo de él que sabía mantener el espíritu de la Navidad como nadie».




Opinión Personal
Debo reconocer que la lectura obligatoria, en el colegio, de David Copperfield, me llevó a un desagradable acercamiento a las obras de Charles Dickens, por lo que tampoco me sentí nunca motivada a tomar alguno de sus libros. Pero ahora pienso que no es posible que una mala experiencia condene de por vida a un gran autor.
Así fue como este año, teniendo el libro en mis manos, no encontré excusa alguna que me impidiera leer este clásico de todos los tiempos. Resultado: de lo único que me arrepiento es de no haber tomado esta decisión antes.
Desde las primeras páginas me encantó la forma en que se narra la historia, ingeniosa, divertida, a veces irónica. Con un personaje principal tan avaro, malhumorado y desagradable, que uno llega a disfrutar lo malo que le pueda ocurrir. Y, aún así, igual nos vemos afectados cuando nos damos cuenta que un corazón de hielo también puede derretirse al enfrentarse al calor de los mejores sentimientos humanos.
Es una hermosa historia, con especiales personajes y un bello final. Una historia de Navidad digna de disfrutarse una y otra vez en esta bella época del año.
Desde las primeras páginas me encantó la forma en que se narra la historia, ingeniosa, divertida, a veces irónica. Con un personaje principal tan avaro, malhumorado y desagradable, que uno llega a disfrutar lo malo que le pueda ocurrir. Y, aún así, igual nos vemos afectados cuando nos damos cuenta que un corazón de hielo también puede derretirse al enfrentarse al calor de los mejores sentimientos humanos.
Es una hermosa historia, con especiales personajes y un bello final. Una historia de Navidad digna de disfrutarse una y otra vez en esta bella época del año.




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