viernes, 1 de junio de 2018

El cuento número trece - Diane Setterfield



Título: El cuento número trece (The Thirteenth Tale)
Autor: Diane Setterfield
Año: 2006
Género: Drama / Suspenso

Una reconocida escritora decide contar al fin la verdad de su misterioso pasado, del cual cada periodista sólo ha obtenido un relato ficticio y diferente.

La hija de un coleccionista de libros antiguos y escritora primeriza, para quien los secretos han marcado su vida, es la elegida para reunir los fragmentos de una historia marcada por obsesiones, mentiras, pérdidas. Y fantasmas.



      
Frases

  “Todos los niños mitifican su nacimiento. Es un rasgo universal. ¿Quieres conocer a alguien? ¿Su corazón, su mente, su alma? Pídele que te hable de cuando nació. Lo que te cuente no será la verdad: será una historia. Y nada es tan revelador como una historia.” - Vida Winter


  “Todavía se me nota la cicatriz debajo del flequillo. Leer puede ser peligroso” - Margaret Lea


  “Señorita Winter, cuénteme la verdad” - Muchacho del Bambury Herald


  “Las palabras tienen algo especial. En manos expertas, manipuladas con destreza, nos convierten en sus prisioneros.” - Margaret Lea


  “Nos acostumbramos tanto a nuestros propios horrores que olvidamos el efecto que pueden tener en otras personas.” - Vida Winter


  “Las familias son tejidos. Resulta imposible tocar una parte sin hacer vibrar el resto. Resulta imposible comprender una parte sin poseer una visión del conjunto.” - Vida Winter


  “—Tendré que contarle el desenlace de mi historia antes de haberle contado la introducción.”
  “—¿El desenlace de su historia? ¿Cómo puede ser si ocurrió antes de que empezara a escribir?”
  “—Sencillamente porque mi historia, mi historia personal, terminó antes de que comenzara a escribir. La literatura solo ha sido una manera de estar ocupada desde que todo terminó.”


  “Siempre deberíamos prestar atención a los fantasmas, ¿no cree, señorita Lea?” - Vida Winter


“Enfadadísimo, Charlie buscó algo que golpear, pero ya había roto todo cuanto era rompible y el resto de objetos le harían más daño a sus nudillos que el destrozo que él pudiera causarles.” - Vida Winter


  “Cuando la filtración de agua empezaba a resultar excesiva en una habitación, se limitaba a cerrarla y se trasladaba a otra.” - Vida Winter


  “Hablaba de «ellos», últimamente había hablado de «nosotros», pero lo que me tenía perpleja era la ausencia del yo.” - Margaret


  “Esa niña dejó de existir hace mucho, mucho tiempo. Su vida terminó la noche del incendio con la misma certeza que si hubiera perecido entre las llamas. La persona que tiene ahora delante no es nada.” - Vida


  “Cuando no somos nada, inventamos. Llenamos un vacío.” - Vida


  “—¿Y usted? —pregunté con suavidad—. ¿Qué pensaba usted?”
  “—¿Yo? —Pestañeó levemente—. Oh, a mí me caía bien. He ahí el problema.”


  “Vieja torpe —me los imaginé diciendo—. La encontraron con el punto en la falda y adivina qué: había tejido dos talones.” - Sra Love


  “Usted es libre de no hablar si así lo desea. Pero el silencio no es el entorno natural para las historias; las historias necesitan palabras. Sin ellas palidecen, enferman y mueren, y luego te persiguen.” - Vida

     
Personajes

 Margaret Lea: una de las protagonistas y relatora de la historia. Hija del dueño de una librería de novelas antiguas, creció entre libros y se convirtió en una ardua lectora y una aficionada biógrafa, enfocada únicamente en autores ya fallecidos. De aspecto normal, de cabellera castaña.

 Vida Winter: otra de las protagonistas. La escritora más leída de Gran Bretaña, la autora viva más famosa del mundo, con 56 libros publicados en 56 años. Nombrada 27 veces la autora más solicitada en las bibliotecas británicas. De una gran belleza durante su juventud, de rasgos "sobrenaturalmente perfectos".  Su piel solía poseer la luminosidad opaca del alabastro, con una cabellera color cobrizo y de ojos de color verde esmeralda. Ya en su vejez, su rostro está lleno de arrugas, y mantiene su cabellera con rizos y bucles teñidos de color cobrizo.

 Isabelle: madre de las gemelas Adeline y Emmeline. Hermosa joven de un extraño comportamiento, criada por su padre como una niña rebelde e ignorante. De cabello color castaño rojizo intenso, de tez blanca y bella facciones francesas. De ojos verde esmeralda y largas pestañas.

 Charlie Angelfield: hijo mayor de George y Mathilde, nueve años mayor que Isabelle. Físicamente era el vivo retrato de su padre, recio, pálido y pelirrojo, de andar patoso y semblante alelado.

 Adeline March: una de las gemelas, hija de Isabelle. En la infancia fue una niña extremadamente delgada a quien nadie veía probar bocado. "Adeline es una niña hostil y agresiva" "Parece incapaz de sentir el abanico básico de las emociones" "Es astuta; es avispada, pero es imposible estimularla para que se iterese por algo que vaya más allá del ámbito de sus propios deseos, caprichos y apetitos".

 Emmeline March: una de las gemelas, hija de Isabelle. En la infancia, de mejor estado físico que su hermana debido a su gran apetito.

 Hester Barrow: institutriz de las gemelas. Mujer de figura pequeña y compacta, estatura media, ni gorda ni delgada, de piernas robustas y semblante sereno y resuelto. De cabello fino y pegado a la cabeza, ni rubio ni moreno, de cara redonda y nariz regordeta.

 Aurelius Alphonse Love: hijo adoptivo de las señora Love. Hombre de un metro noventa o noventa y cinco de estatura, bien corpulento y regordete, de rostro redondo de cuya rala cabeza pendía una cuidada aureola de rizos de un tono rubio plateado. Ojos redondos de color azul. Tenía la certeza de haber nacido en la casa Angelfield, debido a que la ropa con la que lo encontraron la misma noche del incendio, siendo bebé, olía a humo. Luego descubre que es hijo de Emmeline.

 Martha Dunne, el ama: ama de llaves de la casa Angelfield.

  John Digence, Dig, "John-the-dig": jardinero de la casa Angelfield. Un hombre pintoresco, de ojos azules y pelo blanco. Heredó su profesión y trabajo de su padre, abuelo y bisabuelo. "John, al igual que sus árboles, estaba arraigado a Angelfield."

 Doctor Maudsley: médico de la casa Angelfield, un hombre que mediaba los cuarenta años. No era alto ni demasiado musculoso, pero parecía vital y fuerte. Era enérgico, inteligente y afable y un excelente médico a quien le apasionaban los desafíos a su inteligencia.

  Señora Maudsley: esposa del doctor Maudsley, una mujer sumamente atractiva, de grandes ojos castaños, largas pestañas que se rizaban coquetamente y cabello moreno. "Cuando se movía, su figura adquiría una elegancia armónica y femenina".

  Ambrose Proctor: joven que ayudó por un tiempo en las labores a John, más alto y más ancho de hombros que él.

 Judith: ama de llaves de la señora Winter. Mujer de apariencia normal, de cabello corto, bien cuidado y paliducho como su piel, de ojos de color indefinido, entre azul, gris y verde.

 George Angelfield: padre de Charles e Isabelle.

 Mathilde Angelfield: esposa de George, madre de Charles e Isabelle. Es descrita como una mujer preciosa pero malhumorada, perezosa y egoísta. Muere al dar a luz a Isabelle.

 Roland March: pretendiente y luego esposo de Isabelle. Padre de las gemelas.

 Joan Mary Love: madre adoptiva de Aurelius.

     

Opinión Personal

Hay muy buenas historias contadas por malos escritores. Y hay muy buenos escritores que narran malas historias. Muchas veces una u otra combinación funciona y uno termina leyendo un libro con el que queda satisfecho. Pero también hay muy buenas historias relatadas por muy buenos escritores. Y descubrir un libro así es como encontrar el esquivo regalo al final de la caja de cereales. Dejas a un lado los cereales y sólo te limitas a disfrutas de tu premio.

Ya en las primeras páginas pude notar que la autora tenía el poder de encantarme y que no sería tarea sencilla el darle una pausa diaria a mi lectura para dar paso a mis necesarias horas de sueño nocturno. Y cuando la historia comenzó a tomar forma, era casi imposible evitar el devorar cada línea para conocer el desenlace.

Cada teoría que inventaba en mi mente se deterioraba al descubrir un nuevo secreto, al ir quitando cada capa de misterio que recelosamente envolvía la vida de Vida Winter.

Cuando la verdad termina de revelarse, las preguntas obtienen al fin sus respuestas y todo se torna de un color diferente.

Entre tanto libro que he leído, muchos te dejan con cabos sueltos imposibles de atar o con finales abiertos que piden a gritos que el autor retome su lápiz para continuar escribiendo. Pero Diane Setterfield se compadece de sus lectores colocando cada cosa en su lugar, cerrando el circulo con maestría.

Aún así, hay una pregunta que sin duda retumbará en tu mente cuando llegues al final. Pero en este punto debo alertarte, como una apasionada lectora a otro/a: si no has leído el libro, si aún no has dado vuelta a la última página, no leas el resto de mis comentarios. Me es imposible compartir todas mis ideas, conclusiones, descubrimientos sin dar a conocer el gran secreto de Vida Winter.

Leer el resto de mis comentarios.

     




¿Ya leíste el libro? ¿Qué opinas de él...

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